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Exorcismo real en Africa

Las profecías de Nostradamus

Michel de Nostradamus, Médico, astrólogo y adivino francés, nacido en Saint-Rémy de Provence y muerto en Salon. Su nombre verdadero era Michel de Notredame, y nació en el seno de una familia de judíos convertidos al cristianismo en la que había habido varios médicos de gran celebridad. Tras aprender los rudimentos de la ciencia médica con uno de sus abuelos, estudió en Aviñón y en la Escuela de Medicina de Montpellier.

Este personaje ha sido objeto de estudio, de análisis y de una ininterrumpida búsqueda por parte de cuantos se han esforzado en descubrir su auténtica personalidad y sobre todo el secreto, mucho más apasionante, que se encierra en sus famosas profecías.

En honor a la verdad, la crítica racionalista niega la existencia de cualquier «secreto de Nostradamus», reduciendo su obra de clarividente a un mero producto de la alucinada imaginación de un loco, a una explosión de imágenes, fruto de una alquimia del pensamiento que puede cautivar, pero que no puede satisfacer razonablemente a quienes la examinen.

Sin embargo, no se puede liquidar con una interpretación tan simplista al autor de las famosas Centurias; no se pueden despachar tan sencilla y cómodamente los 22 libros de las versiones proféticas de Michel de Nostredame, más conocido por el nombre latino que él mismo se había dado: Nostradamus.

Aun que todo el mundo haya oído hablar de él y su nombre se cite con frecuencia, ¿cuantos habrán leído, siquiera por encima, su extraordinario conjunto de profecías? Un número muy reducido, sin que ello deba sorprender lo más mínimo.
Si los textos de Nostradamus pudieran ser interpretados de forma inmediata y precisa; si sus profecías en lugar de encubrirse en un lenguaje enimático estuviesen al alcance de todo el mundo, su obra sería el best seller más grande de todos los tiempos.

¿Quién de nosotros renúnciaría a satisfacer la curiosidad de conocer su porvenir? ¿Quién prefiere ignorar lo que el destino reserva a los hombres?

El empleo de un lenguaje esotérico en sus escritos se justifica porque, en el terreno de la profecía más que en cualquier otro campo, las verdades no son siempre agradables para quien las dice, ni halagadoras para quienes las escuchan.
Un elemental imperativo de humanidad exige que, en este sondear el destino del mundo, se actúe con prudencia y caridad, puesto que no deja de ser un bien, en la gran mayoría de los casos, que el significado preciso de una revelación profética no sea comprendido hasta que el acontecimiento predicho se haya cumplido. ¿Cómo actuaríamos con libertad si conociéramos ya nuestro futuro? De ahí la necesidad de emplear un lenguaje sibilino rico en neologismos creados por el autor, valiéndose de raíces latinas, griegas, españolas, celtas o provenzales. La obra se presenta como la yuxtaposición de expresiones herméticas para no condicionarnos en nuestro quehacer diario ante la perspectiva del futuro.

Nostradamus subraya la necesidad de tal hermetismo en una carte dirigida al rey de Francia Enrique II: «para conservar el secreto de estos acontecimientos, conviene emplear frases y palabras enigmáticas en sí mismas, aunque cada una responda a un significado concreto».

En otro escrito suyo, después de precisar que las revelaciones contenidas en sus profecías le fueron comunicadas «en el curso de continuas vigilias nocturnos», insiste sobre el origen cósmico y divino de sus visiones, «visiones que Dios me ha dado a conocer a través de una revolución cósmica».

Nostradamus se funda en uno de los postulados principales de la antigua doctrina astrológica, según la cual, todos los acontecimientos y fenómenos terrestres y, por tanto, la historia de la humanidad, están en relación con los movimientos cíclicos de los astros: «todo está regido y gobernado por el inestimable poder de Dios que se manifiesta no en medio de furores báquicos, sino en las relaciones astrológicas».

Ante todo queremos dejar constancia de que no aceptaremos la tesis simplista sobre la obra de Nostradamus, que dice que solo se trata de acontecimientos fácilmente previsibles en el contexto histórico de Francia, pues guerras, conflictos y cataclismos se repiten en la historia de cualquier nación. Nostradamus, vidente del siglo XVI, predijo hechos muy precisos, como será fácil comprobar más adelante, por ejemplo, la trágica muerte del rey Enrique II; la desatinada huida de Luis XVI a Varennes, origen de la gran tragedia del rey; y el nacimiento de Napoleón I (cfr. respectivamente Centurias I, 35; IX, 20; I, 60). Con idéntica precisión, supo describir importantes acontecimientos que forman parte de nuestra historia actual: predicciones de hechos que muchos de entre nosotros hen visto realizarse desde el comienzo del presente siglo y que no pueden ser desmentidos o ser considerados fruto de la simple imaginación.

Nostradamus, este gran explorador de lo ignoto humano ¿merece o no ser contado entre los grandes sabios que desde los profetas bíblicos hasta nuestros días hen escrito, con letras de fuego, la historia de los hombres?.

La respuesta a tal interrogante podrá darla cada uno de nosotros después de haber leído con suma atención sus profecías. Incluso el más escéptico de los lectores tendrá que admitir que el singular documento literario que Nostradamus nos legó abre un abismo de hipótesis como ningún otro libro lo hiciera en el curso de los siglos.

No es intención de este libro hacer un estudio pormenorizado de las profecías de Nostradamus sino dar una vision global del método de interpretación de las Centuries para ofrecer al lector la posibilidad de interpretar, por sí mismo, los hechos futuros que predijo tan ilustre vidente.

Fuente: www.emisterios.com

Seis monjas norteamericanas fueron ex-comulgadas por herejes

Ocurrió en el pueblo de Little Rock en el estado de Arkansas. Las monjas católicas prefirieron ser calificadas de herejes a dejar de ser parte de una secta canadiense fundada por una mujer que dice estar poseída por la Virgen María.

Según dice el reverendo Gaston Hebert, administrador de esta diócesis de Little Rock, las monjas fueron notificadas tan pronto como ellas decidieron no renunciar al grupo llamado Comunidad de la Señora de Todas las Naciones, también conocido como El Ejército de María.

Miembros de la Iglesia Católica, enviados por el propio Vaticano removieron la Eucaristía del monasterio donde estas monjas viven, en lo que es la primera ex-comulgación de esta diócesis norteamericana que tiene mas de 165 años.

La hermana María Teresa Dionne, una de estas monjas, dijo que sienten en su corazón que hacen lo correcto al continuar las enseñanzas de Marie Paule Guiguerre, la fundadora de esta secta que dice que Dios y La Virgen hablan a través de su cuerpo.

Las monjas seguirán viviendo en el monasterio católico donde han estado siempre, ya que ellas son dueñas de este terreno.


Fuente: www.emisterios.com

Big Foot. La criatura de los pies grandes

Bigfoot es el nombre dado a una enorme criatura legendaria que supuestamente vive en las áreas salvajes de Estados Unidos (el noroeste pacífico, los Grandes Lagos, las Montañas Rocosas, los Bosques Meridionales, los Bosques del Noreste) y al sudoeste de Canadá. Un término alternativo con el que se le conoce es sasquatch, en idioma aborigen.

Junto con el monstruo del lago Ness y el yeti, el bigfoot es quizás la criatura más famosa de la criptozoología.

El fenómeno moderno del bigfoot ("pie grande") comenzó en 1958 con informes de enormes huellas en el condado de Humboldt, California. Mientras que la mayoría de los supuestos encuentros con los bigfoot (incluyendo los más conocidos) son generalmente en el Noroeste Pacífico, ha habido aparentemente encuentros similares en toda Norteamérica con criaturas enormes, peludas y simiescas o de criaturas similares a hombres salvajes (o informes de inexplicables y enormes huellas humanas) en el Noroeste Pacífico, quizás desde finales del siglo XVII; algunos investigadores han argumentado que estos encuentros son consistentes con los recientes avistamientos de bigfoot. Como se indica más abajo, algunos de estos previos encuentros son de dudosa autenticidad, y los críticos han cuestionado la precisión de la interpretación de viejos informes a través de preconcepciones modernas.

La mayoría de los científicos piensan que las pruebas existentes no son lo suficientemente convincentes y generalmente las consideran como el resultado de mitología, folclore o identificación errónea. Muchos profesionales y académicos afirman que los estudios adicionales son una pérdida de tiempo, pero otros sostienen que la evidencia actual puede ser escasa y que debe ser evaluada objetivamente a medida que se vaya presentando. Otros, incluyendo una subcultura activa compuesta generalmente por aficionados, continúan investigando y consideran la existencia del sasquatch como una posibilidad.

Aquí te traemos uno de los videos más impactantes y espectaculares de las pocas pruebas filmadas que podrían demostrar que esta criatura existe de verdad. EL video fue grabado en california en el año 1967







Fuente www.emisterios.com